En la ficha de cualquier saco de dormir aparecen varias temperaturas, y no siempre está claro qué quiere decir cada una. ¿Es la temperatura a la que vas a dormir bien? ¿La mínima que aguanta el saco? ¿Una cifra de catálogo para que suene mejor? En este artículo te explicamos de dónde salen esos números, qué significa cada uno y por qué dos personas pueden notar el mismo saco de forma muy distinta.
No vamos a decirte qué saco llevar a una salida concreta. Eso depende de demasiadas cosas que solo tú conoces. Lo que sí queremos es que, cuando leas una ficha, sepas qué te está diciendo y qué no.
Una norma para poder comparar
Las temperaturas de nuestros sacos siguen la norma EN ISO 23537-1, que sustituyó a la antigua EN 13537. Su gracia es sencilla: todos los sacos que la cumplen se ensayan del mismo modo, en laboratorio y en las mismas condiciones. Así puedes comparar un saco de una marca con otro de otra sin depender de lo que cada fabricante entienda por «abriga mucho».
El ensayo se hace con un maniquí térmico: un muñeco con sensores que se mete dentro del saco, vestido con ropa interior básica, en una cámara a temperatura controlada. Con lo que miden esos sensores se calculan las cifras que luego ves en la etiqueta. No es una persona real durmiendo en el monte, y eso conviene tenerlo presente.
Las tres temperaturas, una a una
La norma define tres valores. Cada uno responde a una pregunta distinta, y mezclarlos es el error más común al leer una ficha.
Temperatura de confort
Es la temperatura a la que una «mujer estándar», según la define la norma, duerme a gusto en postura relajada, sin pasar frío. Es la cifra más prudente de las tres. Si duermes con frío con facilidad, es la que más te interesa mirar.
Temperatura límite
Es la temperatura a la que un «hombre estándar» puede dormir toda la noche hecho un ovillo, encogido, sin despertarse por el frío. Ya no es una noche cómoda: es el borde de lo aceptable. Entre la temperatura de confort y la límite está la zona de transición, donde se duerme, pero notando el frío.
Temperatura extrema
Es una cifra de supervivencia, no de uso. Por debajo de la temperatura límite empieza una zona de riesgo en la que hay frío intenso y peligro de hipotermia. La temperatura extrema marca el final de esa zona. No es una temperatura para dormir, y no tiene sentido elegir un saco por ella.
- Confort: duermes a gusto.
- Límite: duermes encogido y notando el frío.
- Extrema: dato de supervivencia, con riesgo para la salud. No se usa para elegir.
Un ejemplo con nuestras fichas
Para verlo con números reales, estas son las temperaturas que dan las fichas de los dos sacos Ibarlan que tenemos en la tienda, tal cual aparecen en cada una:
| Saco | Confort | Límite | Extrema | Relleno |
|---|---|---|---|---|
| Ibarlan Lo 0 | 4 °C | −2 °C | −18 °C | Plumón de pato 90/10, 650 cuin |
| Ibarlan Lo +5 | 9 °C | 5 °C | No la indica la ficha | Fibra sintética hueca |
Fíjate en dos cosas. La primera: entre la temperatura de confort y la límite de cada saco hay varios grados de diferencia. Si solo miras una de las dos, te haces una idea equivocada del saco. La segunda: el nombre del saco no es una de sus temperaturas. El Lo 0 tiene una temperatura de confort de 4 °C y una límite de −2 °C; el Lo +5, de 9 °C y 5 °C. Lo que cuenta es lo que pone la ficha, no el nombre.
Las fichas también los describen por sí mismas. El Lo 0 es un «saco de plumón para tres estaciones frías» y el Lo +5, un «saco sintético de verano y entretiempo». Los dos tienen forma de momia y cremallera lateral izquierda.
Por qué cada persona lo nota distinto
El laboratorio mide siempre lo mismo. Tu noche, en cambio, nunca se parece a la del maniquí. Hay muchas cosas que hacen que el mismo saco se note más o menos caliente:
- Tu cuerpo. Hay personas que duermen calientes y personas que siempre tienen frío. La norma usa dos perfiles estándar justamente por eso, pero nadie es exactamente «estándar».
- Cómo llegas a la noche. El cansancio, lo que has comido y si has pasado frío durante el día cambian mucho la sensación.
- Lo que tienes debajo. El suelo enfría, y la esterilla influye tanto como el saco.
- Dónde duermes. No es lo mismo dentro de una tienda que al raso, ni con viento que sin él.
- La humedad. Un saco húmedo abriga menos que uno seco.
- La talla. Un saco demasiado justo comprime el relleno; uno demasiado grande deja aire que tienes que calentar tú.
Por eso las cifras de la norma sirven para comparar sacos entre sí, no para prometer cómo vas a dormir tú en un sitio y una fecha concretos.
El suelo también cuenta
Por mucho que abrigue, un saco aplastado por tu peso aísla poco en la parte de abajo. De eso se encarga la esterilla. Su capacidad de aislar del suelo se expresa con el valor R, que se mide con otra norma distinta. Cuanto más alto es el valor R, más aísla.
Como ejemplo, la esterilla hinchable Ibarlan Lur R4.2 tiene un valor R de 4,2 según la norma ASTM F3340 y 7 cm de grosor. Su ficha la describe como una esterilla «para acampar de primavera a otoño y en invierno suave». Saco y esterilla funcionan juntos: conviene leer las dos fichas a la vez.
Cómo leer una ficha sin equivocarte
Cuando compares sacos, en nuestra tienda o en cualquier otra, estos son los puntos que revisamos nosotros:
- Que indique la norma. Si la ficha no dice según qué norma se han medido las temperaturas, no puedes compararlas con las de otro saco.
- Que distinga confort y límite. Una sola cifra sin más explicación no te dice cuál de las dos es.
- Que no te vendan la extrema. Si es la cifra más destacada, desconfía: no es una temperatura de uso.
- El largo. El Lo 0 tiene dos versiones: Regular, hasta 1,80 m, y Largo, hasta 1,95 m. El Lo +5 es para personas de hasta 1,85 m.
- El relleno y el peso. El plumón y la fibra sintética se comportan de forma distinta. En nuestras fichas, el Lo 0 pesa 890 g en la versión Regular y el Lo +5, 1.150 g.
«Entonces, ¿cuál me llevo?»
Es la pregunta que más nos hacen, y la respuesta honesta es que desde un artículo no podemos dártela. Dependerá de dónde y cuándo vas a dormir, de cómo eres tú con el frío, de la esterilla que lleves y de si duermes en tienda o al raso. Lo que sí podemos decirte es qué significa cada cifra, y eso ya lo tienes.
Si quieres comentarlo con calma, ven a la tienda de Bilbao o escríbenos a [email protected]. Cuéntanos qué planes tienes y miramos juntos las fichas, con los datos delante y sin prisas.
Las temperaturas de un saco sirven para comparar. Para decidir, hace falta saber también cómo vas a dormir tú.



